Si tus ollas y sartenes tienen grasa quemada, manchas o decoloración, ¡no te preocupes! Con solo dos ingredientes sencillos, puedes devolverles un brillo como nuevo, sin químicos agresivos ni frotar sin parar.
Los dos ingredientes que necesitas.
Bicarbonato de sodio: Afloja la suciedad adherida y elimina las manchas.
Vinagre blanco (o jugo de limón): Disuelve la grasa y restaura el brillo.
Método de limpieza paso a paso.
Espolvorea bicarbonato de sodio generosamente sobre el fondo de la sartén.
Vierte vinagre (o jugo de limón) sobre el bicarbonato y déjalo burbujear de 5 a 10 minutos.
Frota con una esponja, un cepillo o papel aluminio arrugado (para mayor poder de limpieza).
Enjuaga con agua tibia y seca inmediatamente.
Para un brillo extra, pule con unas gotas de aceite de oliva y un paño limpio.
Consejos adicionales para materiales específicos.